Presupuestos y ofertas
Cada presupuesto se rehace partiendo del anterior y cambiando cuatro datos. Entre buscarlo, adaptarlo y enviarlo se va media mañana a la semana.
Trabajemos juntosAnalizamos vuestros procesos internos y quitamos de en medio lo repetitivo,
desde los presupuestos hasta los informes.
No se trata de poner un robot a contestar. Se trata de mirar cómo trabaja tu empresa de verdad y detectar qué se repite cada día: los mismos mensajes, los mismos datos copiados de un sitio a otro, los mismos avisos que se olvidan.
Ver el Sistema DigitalCada presupuesto se rehace partiendo del anterior y cambiando cuatro datos. Entre buscarlo, adaptarlo y enviarlo se va media mañana a la semana.
Partes, albaranes y contratos que se rellenan con información que ya está en otro sitio, y que después hay que archivar para poder encontrarla.
Copiar lo mismo en dos o tres herramientas y cuadrarlo a final de mes es de lo que más tiempo se lleva sin que se note.
No prometemos una cifra: lo medimos contigo antes de empezar y te decimos qué se puede quitar de en medio.
Procesos que se repiten igual en casi todas las empresas. Elige uno y verás el flujo entero.
Si no llegas al teléfono, al que ha llamado le entra un mensaje al momento y la conversación sigue por escrito.
Lo que te quita hoy: Al que llama una vez, no lo coges y ya no vuelve a llamar porque llama al siguiente de la lista.
Un chatbot en la web y en WhatsApp contesta lo previsible a cualquier hora, y lo que no sabe lo pasa a una persona.
Lo que te quita hoy: Contestar lo mismo varias veces al día y que algo se quede sin responder.
El presupuesto se monta con datos que ya tienes, se envía y se le hace seguimiento sin que tengas que acordarte.
Lo que te quita hoy: Rehacer el mismo documento cambiando cuatro datos y acordarte de quién no ha contestado.
Cuando entra un trabajo nuevo, todo lo que hace falta para empezar queda montado solo.
Lo que te quita hoy: Crear a mano la misma estructura cada vez que entra un trabajo.
El papeleo se rellena con la información del trabajo y se archiva donde toca, firmado.
Lo que te quita hoy: Papeles que se rellenan dos veces y acaban perdiéndose entre correos.
Al cerrar un trabajo se factura solo, y lo que no se cobra deja de pasar desapercibido.
Lo que te quita hoy: Revisar a final de mes qué está facturado y qué falta por cobrar.
Lo que ahora se copia a mano de una herramienta a otra viaja solo y sale ya en el informe.
Lo que te quita hoy: Copiar y pegar entre programas y cuadrar cifras que no coinciden.
Cada contacto entra clasificado y nadie se queda sin seguimiento por olvido.
Lo que te quita hoy: Oportunidades que se enfrían porque nadie volvió a llamar a tiempo.
Los números del mes se recopilan solos y el informe llega hecho.
Lo que te quita hoy: Montar el mismo informe cada mes a mano.
La cita se recuerda sola el día antes y sabes enseguida quién confirma y quién cancela.
Lo que te quita hoy: Llamar uno por uno para confirmar y aguantar los huecos de quien no aparece.
Al terminar un trabajo se agradece y se pide la reseña, sin que tengas que acordarte tú.
Lo que te quita hoy: Acordarte de pedirlas, que es justo lo que más cuesta y lo que más ayuda a que te encuentren.
Elige el tuyo y verás los flujos que montamos ahí, con el vocabulario y los casos de ese sector.
La agenda deja de depender de quien coge el teléfono: las citas entran, se confirman solas y los huecos de una cancelación no se pierden.
El paciente escribe o llama, ve los huecos de verdad y reserva sin que nadie tenga que mirar la agenda.
Lo que te quita hoy: El ida y vuelta de proponer horas una por una mientras atiendes a otra persona.
El día antes se manda el recordatorio y el paciente confirma o cancela con un toque.
Lo que te quita hoy: Llamar uno por uno para confirmar y descubrir el hueco cuando ya no da tiempo a llenarlo.
Cuando alguien cancela, se avisa a quien estaba esperando antes de que la hora se pierda.
Lo que te quita hoy: Perder una hora de agenda porque nadie tuvo tiempo de llamar a los que esperaban.
Las primeras consultas llegan filtradas por materia y con los datos recogidos antes de que el abogado coja el teléfono.
La consulta entra, se clasifica por materia y llega al abogado que la lleva, o se descarta con educación.
Lo que te quita hoy: Atender llamadas de asuntos que no lleváis y empezar cada una desde cero.
Antes de hablar ya tenéis el tipo de asunto, las fechas clave y la documentación básica.
Lo que te quita hoy: Veinte minutos de llamada para averiguar lo que cabía en un formulario.
La propuesta enviada se sigue sola y avisa cuando toca retomarla.
Lo que te quita hoy: Perder asuntos porque nadie volvió a llamar a tiempo.
La documentación se pide y se persigue sola, y los datos del cliente quedan ordenados sin copiar y pegar de un sitio a otro.
Se pide lo que falta, se recuerda solo y queda archivado donde toca sin que nadie lo mueva.
Lo que te quita hoy: Escribir el mismo recordatorio a veinte clientes y apuntar en un papel quién ha contestado.
Cuando entra un cliente, queda montado todo lo que hace falta para empezar a trabajar.
Lo que te quita hoy: Crear a mano la misma estructura cada vez, y descubrir a mitad que falta un paso.
Las fechas del mes se vigilan solas y avisan antes, no el día de antes.
Lo que te quita hoy: Depender de que alguien se acuerde y correr el último día de plazo.
El presupuesto se monta con lo que ya tienes, se envía y se persigue solo, y el parte de obra deja de escribirse dos veces.
Quien pide precio responde antes cuatro preguntas, así que la visita se hace sabiendo a qué vas.
Lo que te quita hoy: Ir a medir a casas donde el trabajo no encaja con lo que haces.
El presupuesto sale de los precios que ya usas, se envía y se le hace seguimiento sin que te acuerdes tú.
Lo que te quita hoy: Rehacer el mismo documento cambiando cuatro datos y perder obras por no volver a llamar.
Las fotos y el avance del día se mandan una vez y quedan en la carpeta del cliente y en el informe.
Lo que te quita hoy: Contar lo mismo por WhatsApp, por correo y luego otra vez al rellenar el parte.
Las averías entran ordenadas por urgencia, los mantenimientos avisan solos y el parte de servicio sale firmado y facturado.
La avería entra por donde le venga bien al cliente, se ordena por urgencia y sale al técnico que toca.
Lo que te quita hoy: Coger la llamada en mitad de un trabajo y apuntar la dirección en la mano.
Las revisiones periódicas se vigilan solas y proponen la cita antes de que el cliente se acuerde.
Lo que te quita hoy: Perder contratos de mantenimiento porque nadie llevaba el calendario de cada cliente.
Al terminar, el parte se rellena con los datos del aviso, se firma y la factura sale detrás.
Lo que te quita hoy: Volver a casa con los partes en papel y facturar a final de mes lo que te acuerdes.
Las consultas de los portales se contestan al momento, las visitas se agendan solas y ningún interesado se queda sin seguimiento.
Entra la consulta, se contesta al momento con los datos del inmueble y se cualifica al interesado.
Lo que te quita hoy: Perder al que escribió a las once de la noche porque nadie contestó hasta las diez.
El interesado ve los huecos reales del comercial y reserva sin ida y vuelta.
Lo que te quita hoy: Diez mensajes para cuadrar una hora, y las visitas a las que no aparece nadie.
Quien visitó y no decidió sigue recibiendo lo que le encaja, sin que nadie lo lleve a mano.
Lo que te quita hoy: Que un comprador activo se vaya con otra agencia por falta de seguimiento.
Las incidencias se registran y se derivan solas, y los vecinos saben en qué va la suya sin llenarte el teléfono.
El vecino la comunica por donde le viene bien, queda registrada y sale sola hacia el gremio que toca.
Lo que te quita hoy: Coger la llamada, apuntarla a mano y acordarse de avisar al gremio.
El vecino pregunta por el estado y se le responde al momento, sin pasar por nadie.
Lo que te quita hoy: Las llamadas que no traen información nueva y solo piden una actualización.
Un corte de agua o la convocatoria de la junta llega a todos los vecinos de una vez.
Lo que te quita hoy: Contar lo mismo cien veces y colgar carteles que la mitad no lee.
Las clases se reservan solas con lista de espera, y quien deja de venir recibe un mensaje antes de darse de baja.
El socio reserva su plaza, y si está completa entra en lista de espera y le avisa si se libera una.
Lo que te quita hoy: Llevar las plazas en una libreta y discutir en la puerta quién había reservado.
Cuando alguien lleva semanas sin aparecer, se le escribe antes de que la baja sea una decisión tomada.
Lo que te quita hoy: Enterarte de que alguien se va cuando ya ha pedido la baja.
La primera clase, los datos y la domiciliación quedan montados sin pararte en recepción.
Lo que te quita hoy: Rellenar la ficha a mano mientras hay gente esperando para entrar a clase.
Las peticiones de información se contestan con plazas y precios al momento, y la matrícula deja de ser una cadena de correos.
Quien pregunta recibe al momento el curso que le encaja, el horario y las plazas que quedan.
Lo que te quita hoy: Contestar veinte veces al día lo mismo en septiembre y no dar a todas.
La matrícula recoge los datos, los consentimientos y los documentos de una vez, y archiva sola.
Lo que te quita hoy: Perseguir por correo el DNI y la autorización que faltan para empezar el curso.
Las ausencias quedan registradas y la familia se entera el mismo día, no en la evaluación.
Lo que te quita hoy: Llamar una por una a las familias y descubrir un problema tres semanas tarde.
Los pedidos y encargos de WhatsApp entran ordenados con su fecha, y el cliente sabe cuándo recogerlo sin preguntar.
El pedido entra ordenado, con lo que pide y para cuándo, y no se queda enterrado en la conversación.
Lo que te quita hoy: Buscar hacia arriba en la conversación qué había pedido cada uno.
El encargo queda con su fecha de recogida y avisa en el obrador o el almacén cuando toca prepararlo.
Lo que te quita hoy: Llevar los encargos en una pizarra y que uno se quede sin hacer.
Cuando está listo se avisa, y después del día bueno se pide la reseña sin que tengas que acordarte.
Lo que te quita hoy: Llamar uno por uno y no pedir nunca las reseñas, que es lo que más ayuda a que te encuentren.
Estos son los sectores con los que más trabajamos, pero las automatizaciones no van por sector: van por proceso. Si tu negocio no está aquí, o lo que repites cada día no aparece en ningún flujo, se estudia y se monta a medida sobre las herramientas que ya usas.
Dejas de repetir lo mismo cada día.
Ningún mensaje ni seguimiento se pierde.
También fuera de horario.
Cuando crece el volumen, no te desbordas.
La primera respuesta y la reserva de cita, para no parar lo que estás haciendo.
Ver su páginaLos mensajes que entran fuera de horario y los recordatorios de cita.
Ver su páginaLa recogida de datos del cliente antes de la primera llamada.
Ver su páginaEl reparto de consultas y el seguimiento de presupuestos entre varias personas.
Ver su páginaNos contáis qué hacéis a mano cada día y cuánto tiempo os lleva.
Estudiamos los procesos y decimos qué merece la pena automatizar y qué no.
Lo montamos y lo probamos con vosotros, con casos reales.
Lo afinamos cada mes con lo que vaya surgiendo al usarlo.

Se automatiza lo que se repite siempre igual: clasificar las consultas que entran, responder lo previsible, recoger datos, generar documentos, mandar recordatorios y pasar información de una herramienta a otra. Lo que exige criterio sigue siendo de una persona.

Sí, y a menudo es donde más se nota, porque en un equipo pequeño esas tareas las hace la misma persona que debería estar vendiendo o produciendo. Cuanto menos gente sois, más caro sale el tiempo que se va en trabajo repetido.

Normalmente sí: trabajamos sobre lo que ya tenéis, sea WhatsApp, el correo, un calendario, una hoja de cálculo o un CRM. Solo proponemos cambiar una herramienta cuando de verdad impide hacer lo que queréis.

No, porque lo que se automatiza es lo previsible: horarios, disponibilidad, confirmaciones y recordatorios. En cuanto la conversación requiere criterio entra una persona, y puede entrar en cualquier momento y seguir desde donde estaba.

Un proceso concreto suele estar funcionando en dos o tres semanas desde que lo tenemos claro. Empezamos por el que más tiempo os quita, lo probamos con casos reales y lo ajustamos antes de pasar al siguiente.
Nos dices qué tareas repetís cada día y estudiamos si se pueden automatizar. Sin compromiso.
Trabajemos juntosCRM, paneles de gestión, facturación, operaciones internas e integraciones construidos a medida para empresas cuyo proceso no cabe en un programa estándar.
Ver cómo funcionaQuieres que alguien se encargue de todo y no volver a pensarlo
Ver cómo funcionaNo tienes web, o la que tienes no te representa
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