Cómo hacer que ChatGPT recomiende tu negocio
Cuando alguien le pregunta a una IA quién hace lo tuyo en su zona, la respuesta son dos o tres nombres. Qué mira el modelo para elegirlos, qué puedes cambiar tú y cómo comprobar hoy mismo si sales o no.
En Google hay diez resultados y una segunda página. En una respuesta de ChatGPT hay dos o tres nombres y punto.
Ese es el cambio, y es más grande de lo que parece. Cuando alguien escribe «busco una empresa de reformas en Alcorcón» en un buscador, tu negocio puede estar en el puesto siete y aún así recibir una visita. Cuando lo pregunta a una IA, o estás en la respuesta o esa persona no sabe que existes. No hay puesto siete.
Esta guía explica qué puedes hacer para salir en esa respuesta. Y empieza por lo que no se puede hacer.
Lo que nadie puede prometerte
Nadie puede garantizarte que ChatGPT te nombre. Los modelos no publican cómo eligen a quién citan, la respuesta cambia según cómo se pregunte, y dos personas haciendo la misma pregunta pueden recibir nombres distintos.
Si alguien te vende que te mete en las respuestas de la IA por una cuota, te está vendiendo algo que no controla. Lo que sí se puede hacer es ponérselo fácil al modelo: que tu negocio sea sencillo de encontrar, de entender y de citar. Eso no garantiza nada, pero es la diferencia entre poder salir y no poder.
1. Que tu web se pueda leer sin ejecutar nada
Muchas webs modernas llegan vacías y se rellenan con JavaScript en el navegador. Una persona no lo nota. Un rastreador que no ejecuta JavaScript sí: ve una página en blanco.
Cómo comprobarlo tú mismo: abre tu web, pulsa el botón derecho y elige «ver código fuente de la página». Eso es lo que llega antes de ejecutar nada. Busca ahí el titular de tu portada y el nombre de tus servicios. Si no están, tu web no se está leyendo: se está mirando.
2. Que exista una página por cada pregunta
Un modelo responde preguntas. Si tu web solo tiene una portada y un «servicios» con todo junto, no hay nada concreto que citar.
- Una página por servicio. No una lista de seis cosas en la misma página.
- Una página por zona. Con el municipio escrito, los barrios y lo que haces allí.
- Una respuesta por duda real. Cuánto cuesta, cuánto tarda, qué incluye, qué pasa si no funciona.
La prueba es sencilla: escribe la pregunta que haría tu cliente y mira si en tu web existe una página cuyo título es esa pregunta. Si no existe, no hay nada que el modelo pueda recoger.
3. Contesta en las dos primeras líneas
Lo que se cita es una frase, no una página entera. Y la frase que se cita casi siempre está arriba.
Si tu página sobre el precio empieza con «en Isogatell llevamos años ayudando a negocios a crecer» y la cifra aparece en el párrafo nueve, el modelo tiene que adivinarla. Si empieza con «una web cuesta tanto, o tanto al mes», ya tiene la respuesta hecha. Escribe como si tuvieras que contestar primero y explicarte después.
4. Tu ficha de Google, porque lo local sale del mapa
Cuando la pregunta lleva una ciudad dentro, los datos de negocios locales salen en buena parte de las fichas del mapa. Una ficha a medias es un negocio que, para esa pregunta, casi no existe.
- Categoría correcta. La principal es la que más pesa, y mucha gente tiene puesta la que no es.
- Servicios escritos uno a uno. No «reformas», sino cada cosa que haces.
- Zona de servicio declarada. Los municipios donde trabajas de verdad.
- Reseñas recientes y contestadas. Y sin pedirlas con palabras clave dentro, que eso lo penaliza Google.
5. Que tus datos digan lo mismo en todos los sitios
Nombre, dirección y teléfono. Si en tu web eres «Reformas García», en tu ficha «Reformas Garcia SL» y en un directorio tienes un teléfono antiguo, el modelo no sabe si eres uno o tres negocios distintos. Ante la duda, nombra a otro.
Esto no es glamuroso y es de las cosas que más se arreglan en una tarde. Haz una lista de todos los sitios donde apareces y déjalos idénticos, hasta la abreviatura de la calle.
6. Que alguien más te nombre
Lo que dices de ti vale menos que lo que dicen otros de ti. Un modelo que ve tu nombre solo en tu propia web tiene una fuente; si lo ve en tu ficha, en un par de directorios de tu sector, en una asociación y en el pie de la web de un cliente, tiene cinco.
No hace falta salir en prensa. Hace falta que tu nombre exista fuera de tu dominio, escrito igual que dentro.
7. Comprueba que no estás bloqueando a quien te tiene que leer
En tu web hay un archivo que dice qué rastreadores pueden entrar. Está en tu dominio seguido de barra robots.txt, y lo puedes abrir ahora mismo en el navegador.
Ahí conviene saber una distinción que casi nadie hace: no es lo mismo el rastreador con el que un modelo se entrena que el que usa para buscar en vivo cuando alguien le pregunta algo. Puedes querer bloquear el primero y no el segundo. Si los bloqueas todos, dejas de poder aparecer citado, que normalmente no es lo que querías.
Si en ese archivo no entiendes algo, no lo toques a ciegas: una línea mal puesta ahí saca tu web también de Google.
8. Pregúntaselo tú, como lo preguntaría un cliente
Esta es la parte que puedes hacer hoy y que casi nadie hace.
- Abre una conversación nueva, sin historial, y a ser posible sin tu sesión iniciada.
- Escribe la pregunta tal cual la haría un cliente, con tu servicio y tu ciudad dentro.
- Apunta los nombres que salen y en qué orden.
- Repítelo en dos o tres sitios distintos, porque cada uno responde a su manera.
- Pregunta después de dónde ha sacado esos nombres. Las fuentes que te diga son el mapa de dónde te falta estar.
Guarda esa captura con la fecha. Dentro de dos meses vuelve a hacerlo. Eso es lo único que te va a decir si algo ha cambiado, porque aquí no hay una herramienta que te dé una posición como en Google.
Lo que hay detrás de todo esto
Si lees los ocho puntos juntos verás que ninguno es un truco para la IA. Son las mismas cosas que hacen que te encuentren en Google: una web que se lee, páginas que responden, una ficha trabajada y gente que te nombra.
Por eso no es un servicio aparte ni una moda que haya que contratar corriendo. Es posicionamiento, con un sitio más donde aparecer.
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Escrita por Miguel Gatell, fundador de Isogatell.